domingo, 13 de julio de 2014

SENSACIONES AFRICANAS





                                                Toda mi familia en Punta Fernanda



            SENSACIONES AFRICANAS

El recuerdo africano está grabado en mi mente
los cincuenta años de  lejanía  forzosa
no influyen para tener Guinea presente.

A veces, recuerdo  sus fuertes olores
las comidas con aceite de palma
que de tu cara cambian hasta los colores.

Del contrití la suavidad de su aroma
o  tal vez el famoso kinkilibá
que el riñón protege al que lo toma.

Los gritos de una pareja de nativos
que parecen que se van a matar
y termina con caricias y ritmos.

Dejar el coche con sus llaves
sabiendo que nadie se lo lleva
para pasear por sus calles.

Bañarse en sus playas por las noches
con el rumor de sus olas de fondo
sin ropas y sin ajenos reproches.

Paseando en pesadas bicicletas
a la piscina del Servicio Agronómico
saltando la prohibición con nuestras tretas.



Subiendo a coger un coco a la palmera
para beber su néctar y apagar la sed
ignorando en peligro que ello conlleva.

Jugar a los de dados una partida
bebiendo  wisky o mucha cerveza
con nuestra gente querida.

Resumiendo, todos éramos hermanos
amigos de la familia guineana
y así seremos hasta que muramos.                 


   Fernando García Gimeno   13.07.2014

sábado, 12 de julio de 2014

EL HOMBRE Y LAS POTENCIAS DE LA TIERRA EN ÁFRICA


                                                                   
                                                                 Bata  1949

                               EL HOMBRE Y LAS POTENCIAS DE LA TIERRA

Del libro los pamues de nuestra Guinea editado en 1946 y escrito por el doctor en derecho Luis Trujeda Incera , ex administrador territorial de Nsok  y Niefang.

Por cierto antes de profundizar en este capítulo de su libro, debo aclarar que en aquellos tiempos un administrador territorial especialmente en la parte continental de Guinea, era un personaje con todos los poderes. La mayoría venían de la Guardia Civil o del ejército, algunos eran sargentos y pasaban a incorporarse a la llamada Guardia Colonial.  Al estar en poblados en medio del bosque, en que casi toda la población era indígena y alguna casi no sometida, debía obrar con prudencia para evitar levantamientos y disturbios en su zona, donde ejercía en cierta manera de juez, alcalde y jefe militar.

Para el negro, la tierra está poblada de espíritus, de genios, de fuerzas misteriosas. Cada objeto del mundo exterior es la representación de una potencia oculta, que lo utiliza como soporte material. Cada río, cada árbol del bosque, cada lugar, tendrán su correspondiente genio. Una crecida del río será una manifestación del genio, todo en la naturaleza corresponde a la voluntad de esos espíritus, que nos quieren beneficiar o perjudicar, en función de nuestros actos.  Por lo tanto esas fuerzas misteriosas serán sensibles a nuestro halago.

En esas potencias sobrenaturales, hay jerarquías y unas con más poder que otras, para motivarlas deberán ejercerse los ritos necesarios.
Antes de establecer un poblado, hay que asegurarse la acogida favorable, eso se logra por un pacto fundamental, entre el jefe del grupo, asistido por el hechicero asesor.
Cuando la dilatada permanencia en un mismo lugar, se han agotado las posibilidades agrícolas, la caza, o la pesca no son propicias, es preciso cambiar el emplazamiento.  Eso se debe siempre a haber ofendido a algún espíritu. Entonces se ofrecen invocaciones y sacrificios, en las que el hechicero tiene el total poder, para encontrar la causa de que los resultados sean malos, o tal vez tengan una epidemia o ha fallecido un niño ahogado en el río. Sus rituales son visibles, temerosos lo presencia el poblado, a veces las fuerzas sobrenaturales exigen sacrificios, hasta poder llegar a sacrificios humanos.
Si a pesar de ello, continúan las desgracias, falta de caza, fracaso en la pesca, las fieras destrozan las plantaciones, es signo de buscar un nuevo emplazamiento.
La toma de esta decisión es en colectividad, pero antes hay que invocar los antepasados protectores naturales del lugar, para que accedan al desplazamiento del poblado. Los antepasados se valen de signos, rituales como una serpiente o lagarto muerto, hay que interpretar las manifestaciones o signos, que el hechicero explica.  
La elección del nuevo emplazamiento no se puede hacer caprichosamente. Habrá que buscar un lugar donde la caza abunde. Suelos fértiles que aseguren la cosecha, por el sabor de la tierra averigua el negro las condiciones fértiles de un campo.
Al lugar elegido se trasladará previamente un grupo encargados de la construcción del nuevo poblado. Antes de iniciarlo, es preciso celebrar la gran ceremonia que asegure la favorable acogida de los misteriosos habitantes.
El jefe y los ancianos representan a la comunidad. El hechicero indicará los lugares donde habitan las potencias poderosas. Las umbrías más densas, ciertas rocas de forma característica, los rápidos de los ríos, los hoyos del suelo, son sitios que suelen manifestar su predilección. A ellos se dirige el jefe, solicitando, en interminable letanía, los favores de la protección. Enumera las ofrendas con que el grupo los va a obsequiar y termina solicitando compasión y adulando solapadamente la reconocida bondad de los invocados.
Se cierra el pacto con un sacrificio. Se inicia este con un ave. Si ésta al morir_- se le quita la vida con arreglo a ciertos rituales-_ cae con el pecho hacia el cielo y las alas extendidas en desesperado aleteo, es signo manifiesto de que los invocados han accedido a la demanda y se consideran satisfechos, mas si del primer sacrificio no se hubiera recibido el consentimiento solicitado, habrá que proseguir hasta que una de las víctimas caiga en la posición apetecida. De no lograrse con aves, habrá que sacrificar cabras, y en último caso, un ser humano. Pero el hechicero, hábil en el arte de engañar, procurará que a este extremo no se llegue.
Un gran ritual cierra el acto. La sangre y ciertas vísceras son ofrendadas a las potencias del lugar. Previamente y en sitios adecuados se habrá construido altares idóneos donde colocar las ofrendas. La parte asignada al espíritu del río, se arrojará a sus aguas.
El traslado siempre se hace en la estación seca. Las mujeres cargarán a los niños y el ajuar domestico. Los hombres, con las armas y utensilios de caza. Con precauciones especiales se transporta la tierra y los huesos de las tumbas de los antepasados protectores. Con ello va su alma, y así continuarán en el nuevo poblado otorgando su protección.
Un nuevo poblado ha sido creado, el pacto con las potencias sobrenaturales concede a los nuevos habitantes derecho exclusivo del aprovechamiento de los productos del lugar ocupado., Este derecho será defendido contra cualquier intruso. Por eso en la selva las guerras no encumbren nunca propósitos de ocupación territorial. Son siempre expediciones de rapiña en busca del botín que es el bien más preciado por el negro: la mujer.  
Mi comentario
Claro que estas costumbres se han perdido en casi toda África, aunque en el fondo nos aclara el sentido que tiene el negro de la propiedad. Los terrenos cuando ya no servían a sus fines se abandonaban y no les preocupaba que otros lo pudieran ocupar. Las casas igualmente se perdían para construir otras nuevas con material que el bosque les ofrecía, los muebles se puede decir que no existían, y si había algo parecido a una mesa o silla, igualmente se renunciaba a ello para ahorrarse la inconveniencia de su traslado. Sus huertas urbanas  se abandonaban.  Cuando llegaban a un nuevo emplazamiento, sus bosques, su caza, su pesca, sus aguas pasaban a ser de su uso y propiedad. Todo ello infiere al africano la idea de que la propiedad corresponde al que halla el objeto y le encuentra un uso, así en cierta manera eso del robo en su subconsciente no existe, eso es un “invento” del blanco. 


Fernando García   Barcelona a  12.07.2014

miércoles, 9 de julio de 2014

UN AMIGO


                                                 Ayuntamiento de Santa Isabel  1963         
                                               
EL AMIGO
Un amigo es un hermano que escogemos
al  que siempre admiramos
 un ser que siempre queremos.
 De nuestros pecados ,  confesor
locutor de nuestras dichas
bálsamo de nuestro dolor.
Compañero de  aventuras
guardián de nuestros secretos.
promotor de nuestras ideas puras.
A quién le presentamos problemas
y  él  nos consuela  diciendo,
sigue adelante ¡ no temas!.
Es aquel que quisiéramos  ser
que en cierta manera  envidiamos
y siempre deseamos proteger.
A su lado transcurre el tiempo
sin darnos cuenta de la hora
felicidad es lo que siento.
 Amigo es  semilla que arrastra el viento
cae en tierra de abono adecuado
y  hay que regar con paciencia y tiento.
Sus flores son:  salud, abrazos y risas
disfrutando la vida con alegría
paso a paso sin prisas.


Fernando García Gimeno  -Barcelona a  8 de julio 2014-


miércoles, 2 de julio de 2014

ASOCIACIONES SECRETAS AFRICANAS


                                                           

                                                           
                                                         BALELE 1947



                                   ASOCIACIONES SECRETAS AFRICANAS

Vuelvo a sacar del manantial del conocimiento que refleja el libro Los Pámues de Nuestra Guinea, escrito en 1946, por el doctor en derecho don Luis Trujeda Incera, que estuvo de administrador territorial en Nsok y Niefang , unas conclusiones del capítulo titulado La Superación de los Círculos de Consanguinidad.:

Podemos referir las asociaciones secretas a tres tipos fundamentales: Corporaciones profesionales, asociaciones de protección y sectas de brujos antropófagos.
a)      Corporaciones profesionales.- El repertorio de actos técnicos del pámue es muy reducido y fácilmente asimilable  por la población. Sin embargo ciertas técnicas han quedado circunscritas a determinados círculos y reservadas a ciertas personas, siendo castigados los que vulneren su reserva con serios castigos. Su conocimiento depende de potencias invisibles que se heredan o les son transmitidas con sortilegios adecuados, y así se vinculan a familias por herencia, las técnicas de curanderos, adivinadores,  forjadores, bailarines, cazadores de ciertos animales etc. Las obligaciones de los miembros se reducen a deberes de hospitalidad, protección y rituales de ceremonias.
b)      Asociaciones de protección.- Contra la actuación intencionada y malévola de las potencias invisibles. Las hay de todas clases y categorías, las más conocidas corresponden a la serie ngü, *la fuerza.
El principio de un animal (secta del ngü,* el gorila) o el alma de un muerto prestigioso,
Lo esencial en estas sociedades es que, a cambio de ciertas prohibiciones observadas, de las ceremonias rituales y de los sacrificios, acaso humanos, ofrecidos, la potencia vinculada dotas a los miembros una protección especial que les protege de las acometidas de brujos mal intencionados.  
El miembro destacado de una poderosa sociedad ngü* se siente inmune ante las enfermedades y adquiere una mayor valentía para afrontar los peligros. Si sucumbe no es que haya fallado la protección, es que él no ha cumplido una de sus normas.
En casos extraordinarios puede entrar en sus ritos el sacrificio humano y en consecuencia la antropofagia.
No hay que olvidar la creencia total de que al comerse una parte del individuo se adquieren sus virtudes, si es de un gorila su fuerza y del cerebro de una persona su inteligencia. Toda parte de un ser es como si fuera el mismo. Eso también se aplica a la hechicería para perjudicar a una persona. Entregando el cabello, la uña o una prenda de vestir a un brujo este actúa sobre la misma, como si fuera el mismo sujeto.
La conocida secta del Mbueti o Mbiti, tiene su origen, al parecer, en una asociación   de este grupo.

c)       Sociedades de brujos antropófagos.- Penetrar en los secretos de estas sociedades es muy difícil, el secreto es total y exigido a sus iniciados. Quien vulnere el secreto morirá irremediablemente.
Los fang reúnen estas sociedades con el nombre de evú. El evú es un ser misterioso y potente capaz de producir enfermedades. Los nlén o brujos mantienen las relaciones y el poder de estas sociedades.
Los nlén se reúnen en grupos autónomos por comarcas. No se sabe mucho de su jerarquización por el secreto de esas sectas. La antropofagia desempeña en ellos un papel fundamental. 
El negro estima que se asimilan las propiedades de la cosa ingerida en determinadas condiciones. Comiendo carne de un animal o de una persona se ingieren sus propiedades.
Esta es la base de la ceremonia fundamental. Siempre que existe victima propicia a repartir el brujo encargado de ello convocará a los restantes iniciados al festín. Toca para ello un cuerno (akú) de sonido característico, cuyo toque no pueden oír  sin estremecerse.  El número de llamadas depende de la dispersión de los iniciados. Tras la última llamada los nlén se reúnen en un lugar previamente determinado, La ceremonia tiene lugar una noche de luna llena.
Una vez reunidos, el que ha ordenado la convocatoria toma la palabra. Indica el cadáver que ofrece al reparto. Si es aceptado se nombran las personas que han de acompañarlo  al desenterramiento y traslado. Verificado esto, se procede al descuartizamiento y reparto, que se hace según las reglas establecidas. Cada miembro de la secta tiene, con arreglo a su posición jerárquica, determinada una parte fija del cuerpo. Está prohibido comer una parte distinta. La sangre y las vísceras son ofrecidas al  evú.
La ceremonia transcurre silenciosa. El banquete de carne humana no se consuma en ella. El festín tiene únicamente  un carácter simbólico. Los cantos se limitan a una letanía de invocaciones, sorda y monótona. Se hace gran uso de brebajes excitantes que producen un estado especial de frenética exaltación.
Todo el que participa de un banquete tiene la obligación de aportar a su vez  una víctima, cuando en turno le corresponde. Esta se elige casi siempre entre familiares o incorporados al grupo. Si no falleciere naturalmente ninguno durante el periodo de la obligación, habrá que acudir a la intervención del veneno en cuyo manejo los nlén tienen gran habilidad. La determinación de la víctima ha de someterse a la aprobación de la secta. Si no se hiciese la obligada aportación de carne humana, el obligado haría que pagar con su persona la deuda, sería víctima de sus compañeros, que se repartirán en ceremonia extraordinaria. Esta tiene también lugar a la muerte no provocada de cada miembro de la secta.
El hueco dejado es cubierto por el heredero principal del muerto, quien asume todos los derechos y obligaciones de éste. Las deudas de carne humana y los derechos a participar en las aportaciones de los demás se van transmitiendo generación tras generación en incesante encadenamiento.

MI COMENTARIO.-    * el autor escribe ngü, aunque siempre he visto escrita esta palabra como ngí. Y así suena en la conversación.

Lla evolución del mundo, en parte por la televisión y la escritura, ha hecho cambiar los principios de estas  prácticas cavernícolas.

Fernando García Gimeno

Barcelona a 2 de julio 2014 

domingo, 29 de junio de 2014

LOS PÁMUES DE NUESTRA GUINEA





LOS PÁMUES  DE NUESTRA GUINEA

Así se titula una joya  literaria que tengo en mi biblioteca, editada en 1946,. Por el Instituto de Estudios Políticos y escrita por don Luis Trujeda Incera, doctor en derecho, ex administrador Territorial de Nsok y Niefang.

Voy a transcribir un capítulo de su interesante obra. El capítulo se titula EL HOMBRE Y LOS ANTEPASADOS, dado lo bien detallado que viene el tema. :


El individuo se siente en íntima ligazón con la cadena de antepasados a los que debe su existencia. El grupo de los vivos no es más que un efímero eslabón en el encadenamiento de generaciones que arranca del mítico fundador. Su existencia está estrechamente determinada por el influjo de los que ya fueron. Cada pámue conoce los nombres de todos sus ascendientes (mebara) y a su permanente protección debe la posibilidad de continuar esta vida, entre la enmarañada red de invisibles potencias que le circundan. Los antepasados actúan directamente. Para el pámue, el alma, nsisim, identificada en vida con la sombra corporal, pervive después de la muerte. Cree que el cuerpo, nyol, está animado por un principio dinámico de naturaleza análoga a los que vivifican los objetos de su entorno. Sobre ambos señores el nsisim, identificable con la conciencia, que durante el sueño se independiza y vagabundea. La muerte consiste en la separación del cuerpo y el principio vivificador a causa de una intencionada intervención maléfica. Pero el nsisim pervive. Persistente bajo la forma de nkon, ligada a lo que ha perdurado del cuerpo, a los huesos, sobre todo del cráneo, que es conservado cuidadosamente  por el más cualificado del grupo.   Su situación respecto a las potencias personificadoras de las fuerzas circundantes no es clara. Al parecer, viven en un plano distinto, el de los bekon ( pl. de nkon), pudiendo, sin embargo, actuar sobre ellas, llegando incluso a identificarse con alguna, ligándola a su voluntad.
El jefe cualificado del grupo familiar, el nsue etunga, es el encargado de actuar de intermediario en las relaciones con los bekon, mediante manipulaciones en las reliquias conservadas. Los bekón, por su parte, dependen del grupo de los vivos, pues a las continuas ofrendas e invocaciones de éstos deben la posibilidad de continuar existiendo. Necesitan para ello ser alimentados por el recuerdo de los que gozan de vida. Vida que ellos han transmitido. De lo contrario se perderán indiferenciados en el reino de las sombras, no sin antes hacer sentir su acción vengadora.
Los bekón, desde su plano especial, interfieren continuamente la vida del grupo, del que son los protectores naturales. La intervención dura mientras dure el recuerdo, y su poder depende del que tuvieran en vida. Hay entre ellos establecida una verdadera jerarquización y es muy fácil herir su vidriosa susceptibilidad si las ofrendas son injustamente proyectadas por los mortales. Al frente está siempre el fundador del grupo, con los que junto a él se esforzaron por vencer las dificultades iniciales. Al fondo alguna criatura estrechamente vinculada al creador de todo existente. Ndsama, y cuya protección se diluye en un amplio sector de grupos afines. En contacto directo inmediato están los muertos más recientes que han sido poderosos en vida. (Nadie recuerda a los desgraciados) Se irán esfumando lentamente y, a medida que el recuerdo se desvanece, son sustituidos por los últimos llegados, y van a engrosar el núcleo de antepasados fundadores, o se pierden en el olvido.
Un principio de reciprocidad preside las relaciones entre el grupo de los vivos y los bekón.
Estos, a cambio de la ayuda que prestan, exigen reverencia, ofrendas, sacrificios. Al cumplimento de los deberes prescritos subordinan la protección otorgada. Es de temer su enojo, pues sus acciones vengativas habrían de ocasionar grandes perjuicios. Las obligaciones para con, los muertos ,constituyen una parte importante dentro del complejo normativo de la costumbre pámue.
En primer lugar los ritos funerarios, determinados siempre por la importancia del fallecido. A una mujer, a un niño, a un pobre diablo, nadie hará caso. Pero cuando muerte alguien de importancia el panorama cambia. Empiezan las lamentaciones rituales de los presentes. Las mujeres del muerto, desgarradas las vestiduras y arrastradas por el suelo, deberán manifestar ruidosamente su dolor. Habrá de cortarse al rape la cabellera, martirizarse el cuerpo y dormir a la intemperie durante varias noches consecutivas. (Para el pámue pernoctar expuestos al frío nocturno es uno de los mayores sacrificios.)Después viene la obligación de vengarse por parte de los compañeros. La muerte nunca es considerada como una cosa natural. Es siempre provocada por la intervención de una voluntad malévola. Alguien del mundo de los vivos ha conjurado sobre él un maleficio mortal.
El hechicero asesor – el notoobiang- se encargará de la determinación concreta del culpable. Pero la expedición de venganza suele reducirse a un simulacro. Sobre todo si la potencialidad bélica del grupo al que pertenece es superior a la del grupo ofendido. Pero el nuevo nkón se le engaña fácilmente. Se contentará con la simulación exteriorizada.
Transcurrido cierto tiempo y aprovechando una luna propicia, se celebra la ceremonia fundamental. El balele funerario, el mesong. Para ello se contratan bailarinas profesionales. Las mujeres del grupo forman el coro de plañideras. El baile, al son de las rítmicas invocaciones al difunto, dura varios días. Todo en proporción a la importancia del mismo. Y a su terminación se verifica el reparto de bienes.

MI COMENTARIO
Es curioso que todos los pueblos estén de acuerdo en sus tradiciones en la existencia del más allá y la de un ser superior llámkase Dios, Alá, Ndzama o lo que sea.
Los pueblos africanos están más cerca de su religión que nosotros, en nuestras creencias cuando fallece alguien lloramos, lo lamentamos, cuando tendríamos que estar alegres ya que se van a un Mundo mejor (si han sido buenos).
Al poco tiempo de estar en Fernando Póo, tuve la ocasión de observar la celebración de un funeral por un grupo africano nigeriano. Aparte de que la fiesta duró dos días me resultó inédito, que un cantante que averigüé había sido contratado, declamaba cantando cosas parecidas a estas :  Okon era muy trabajador y muy buena persona, y todos los comensales respondían : Okon era muy trabajador y buena persona, y así se pasaban cantando las virtudes del fallecido, que me consta que en algunos casos , alabando la habilidad cinegética de algún cazador, empezaban manifestando que había cazado un elefante y al final, tras unos buenos tragos, había cazado 20 elefantes.

Fernando García Gimeno

Barcelona a 29 junio 2014 



martes, 24 de junio de 2014

LA LLUVIA TROPICAL



                                                       



LA LLUVIA TROPICAL
Como buen y admirado protagonista,
prepara  su salida al escenario
un manto negro es su primera pista.
Nubes negras, grises, de muchos colores
van cubriendo nuestro cielo azul,
los rayos  alertan nuestros temores.
Caen con pausa grandes gotas,
nos refugiamos bajo techo,
las gotas ya son pelotas.
De repente,  el  telón  se levanta,
suenan las gotas como tambores,
los rayos y ruidos a todos espanta.
En impetuosos ríos se tornan Las calles,
el agua que cae a cascadas,
convierte en lagos pequeños valles.
Los techos de zinc y los de nipa,
denotan su débil consistencia,
ante el líquido que ataca en tropa.
De repente un fuerte trueno
anuncia la bajada del telón
y en cielo se cambia el infierno.
 Luce intenso su verde la vegetación
como agradeciendo el baño profundo
ha terminado del teatro la función.

Fernando García Gimeno  - 24 de junio 2014





viernes, 30 de mayo de 2014

ANEXO A A PROSTITUCIÓN EN FERNANDO PÓO- DÉCADA 40/50




                                                                       
                                              Visita a pagar una nóminca en una finca de Fistown


ANEXO A LA PROSTITUCIÓN EN FERNANDO PÓO,                                                   DÉCADA 40/50

En el tratado con Nigeria (antes con la administración inglesa), la Cámara Oficial Agrícola de Fernando Póo, pedía un cupo de trabajadores a recibir al año siguiente, basado en las necesidades de los agricultores de la Isla. El Gobierno de Nigeria siempre rebajaba el número de trabajadores a enviar, y la Cámara prorrateaba según las peticiones.
En los primeros años los finqueros preferían trabajadores solteros, dado que a los casados se les tenía que dar casa individual y comida doble, pero con el tiempo confirmaron que los casados rendían más, dado que los solteros bajaban cuando cobraban a la ciudad y a veces a los días siguientes su trabajo no era satisfactorio.
En el año 1951, en los primeros meses de mi trabajo en una gestoría cuya labor era básicamente la contratación y liquidación de trabajadores, el pago de las nóminas y el control sanitario de enviarles a los médicos y gestionar las altas y bajas, asistí al pago de una nómina por parte de mi jefe. Experimenté el desagradable incidente entre varios trabajadores que cobraban y otros que deseaban quitarles parte del dinero.
Aquello me llevó a indagar aquellas peleas, ya que retrasaba el pago de las nóminas en los llamados patios, en que se ubicaban un promedio de 150 trabajadores, y además en el forcejo, el trabajador manifestaba no haber recibido la paga completa, lo que originaba discusiones con mi jefe y disgusto a la empresa gestionada.
La razón de las disputas en muchos casos se debían a que eran hombres casados, que a veces cedían a sus mujeres para obtener un dinero, cuyo cobro tenían garantizado al ser compañeros de trabajo y allí no había despidos o cambio de empresa. Para los nigerianos solteros aquello les agradaba por muchas razones, tales como, no tener que gastar dinero en el desplazamiento a la ciudad, higiene y cierta garantía de no existir enfermedades venéreas, y hasta un cierto informe por otros trabajadores de los afectos que transmitía esa mujer.
Para evitar esas peleas, en la próxima nómina que yo pagué, no permití entrar en el almacén donde pagaba la nómina nada más que al que llamaba. Además cuadrando las nóminas por hojas para evitar errores, les daba el dinero en sobres, de tal forma que una nómina que en veces anteriores se tardaban hasta cuatro horas, yo las efectuaba en media hora.  También es cierto que según la legislación laboral al trabajador enfermo se le podía descontar un 25% del salario de los días hospitalizados o de baja justificada. Desde la primera nómina convencí  a los agricultores no deducir ese 25%., prometiéndoles que al pasar a mi cargo el control sanitario de esos trabajadores, garantizaba la seguridad que los bajas serían reales y no ficticias por parte del personal. Para ello los braceros enfermos pasaban por mi despacho y según sus quejas, los enviaba al médico o los llevaba al hospital.

Fernando García Gimeno

Barcelona 30 de mayo 2014