domingo, 21 de diciembre de 2014

COMENTARIOS SOBRE EL PUEBLO FANG-2




                                               

                                                       Monte Alen hotel


COMENTARIOS SOBRE COSTUMBRES PUEBLO FANG -2

 (Extraídas de comentarios del padre claretiano Pelayo Rodriguez
  Publicadas durante 1932 en la revista La Guinea Española. )

Luchas. Mesing. El día que se celebra esta lucha, se convoca grande multitud y se preparan opíparos banquetes de suculentos manjares para los actuantes.

Son éstos unos mozos fornidos, de bellas facciones, raza pura, robustos, sanos y limpios, de estructura atlética que con el extraño tatuajes parecen luchadores  romanos y la imaginación instintivamente visita los circos romanos en donde se celebraban aquellos espectáculos de luchas.

Vienen estos individuos de muy lejos del interior, llamados por aquellos reyezuelos o sátrapas que quieren obsequiar a sus súbditos con este entretenimiento.

Se practican estas fiestas por el tiempo de Navidad Nfuma y en la luna llena regularmente, así como los cuentos de los juglares, Nvet.

En este tiempo parece que todos se vuelven locos y lo celebran con morrocotudos bailes y llama la atención el ansia con que esperan la fiesta y la luna que ellos denominan lámpara de moreno.

Faltará, tal vez que comer; pero bailar lo hacen a las mil maravillas. Aunque dice el refrán que “no hay consejo sin pellejo”, en esta ocasión falla este principio, pues aunque no hay pellejo hay consejo, esto es, que no habrá que beber, pero danzas, brincos, hacen bulla y ruido ensordecedor, esto hasta no poder más. Cuál sea la razón de tanta alegría por estos acontecimientos, lo ignoro, ¿Tal vez serán remembranzas de sus orígenes?.

Para esta función de luchas, se limpian muy bien, limpian la plaza en donde se han de celebrar estos espectáculos, se quitan todos los cantos, se allana extendiendo por todo el local arena fina, todo con el fin de que no se lastimen los actuantes, y se forman otrosí dos bandos. 

Ya todos reunidos aparecen los luchadores con el cuerpo limpio y aseado, cubiertos no obstante, con lo más preciso para luchar, pero sin ofender los ojos de los concurrentes, pues allí acuden hombres, mujeres, jóvenes y niños con avidez espantosa de ver el juego.

Suenan estrepitosamente sin césar los tambores y comienza la contienda en la que brillan por su ausencia los mamporrazos y si, solo esfuerzos titánicos a ver cuál es el que puede hacer caer antes a su contrincante. Con el sudor copiosos se hace una masa o barro la tierra, y los luchadores embarrados parecen dragos de ultratumba y se escurre uno de otro como las anguilas y de esto le viene el nombre al local maneg, greda o arcilla; y es muy difícil inclinarse la victoria por uno o por otro lado, según los esfuerzos inauditos de los atletas, azuzados al mismo tiempo por los partidos contrarios.

Cuando se determina por uno o por otro lado la victoria, los del partido vencedor  llevan a éste en volandas, mientras los tambores e instrumentos musicales ejecutan tocatas de triunfo y es calurosamente aclamado por la multitud  con afecto de júbilo y cantos de victoria interminables.

Así continúan los juegos hasta disolverse los asistentes y así continúan las luchas horas y horas, entre derrotas y triunfos, días enteros con gran regocijo de todos.

Todos suelen dar un regalito a los lidiadores, además del pago que le da el contratador que suele ser pingüe y copioso, además del trato esmerado que les dan durante su permanencia.

Es de rúbrica terminar la función, casi siempre, con un trago de negro y legítimo morapio del que arrasca y  calienta el cuerpo, claro que para los luchadores ha de ser la mejor parte, los que al saborcillo de este refrigerio después de tantas fatigas deben decir en su corazón con Ruiz Alarcón

Mienten todos los gallinas,
Los bellacos y bellacas,
Que osarán decir que el vino
Debe dar tributo al agua.


( eso lo firma el padre Pelayo Rodriguez C.M.F. 

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