miércoles, 21 de octubre de 2015

ALGO MÁS SOBRE LOS FANG








ALGO MÁS SOBRE LOS FANG

Como siempre los misioneros claretianos, que son los que saben más de los pueblos africanos,  con el afán de introducirse en la sociedad indígena guineana, estudiaron sus lenguas, sus costumbres y su organización, en el libro La Iglesia en la Guinea Ecuatorial , tomo II Río Muni escrito por el padre Tomás Pujadas, he sacado algunos datos que transcribo.
En la organización política existía el Etunga Bot, grupo familiar. Personas unidas por el lazo de un ascendente común. Cada grupo de estos tenía plena autonomía dentro de la tribu, el jefe se llamaba Nsue Etunga.
El jefe de cada tribu o clan era el llamado Nkúkuma, elegido por su fuerza, prudencia e incluso riqueza. La unión de varios clanes suela ser transitoria y tiene el nombre de Ovain.
Al no haber existido la tradición escrita, estos pueblos promueven la tradición oral por los nvet, como trovadores de su historia, que con cierta asiduidad llegan a un poblado, donde se reúnen todos los vecinos y de chozas y aldeas cercanas, para que el narrador les cuente la historia de su pueblo, relatando la historia con la de varias generaciones pasadas. Por ello es fácil que los fang memoricen los nombres de sus antepasados, lo que hace rendir homenaje a los destacados de su Etunga Bot.
El fang cree tener dos espíritus, uno de ellos que llaman “nsisim”, semejante a nuestra alma, que no muere, y que durante el sueño puede abandonar nuestro cuerpo y actuar fuera de él. Hasta que llega un momento que se separan del cuerpo definitivamente, pasando a una vida superior, tomando entonces el nombre de ngón, plural bekón.
La muerte no es natural, depende de una acción enemiga de alguna persona viva o de un espíritu vengativo. El hechicero (Ntoo biang) ha de descubrir al culpable para que se le castigue, si vive, en caso de ser un espíritu, calmarlo. Esto lo aprovecha el hechicero para su peculio personal o para su venganza personal.   

Fernandoelafricano.blogspot.com           21.10.2015


1 comentario:

jose sanchez de ocana gomez dijo...

Saludos desde Barcelona y gracias por esos textos!