martes, 4 de noviembre de 2014

ALZAMIENTO EN GUINEA- SEGUNDA PARTE




                                                         
                                              Banda música Guardia Colonial


                           SEGUNDA PARTE SUBLEVACIÓN EN GUINEA

                                 SUBLEVACIÓN EN FERNANDO POO- UN TIRO

Según la crónica de la Guerra de España, de Códex, la noticia de que el vapor Fernando Poo iba a llegar a Santa Isabel con un cargamento de armas para el Frente Popular y una tripulación revolucionaria, fue lo que decidió la sublevación. Sin embargo, reconoce que cuando llegó (30 de septiembre, a Bata) únicamente portaba 6 fusiles y 1 pistola. O sea, la munición corriente de un mercante. Según las personas que vivieron aquellos días, que se sublevaron (también moderadamente) y que me han informado, la sublevación no tuvo relación alguna con respecto a la llegada del Fernando Poo. Todo lo contrario, pues el Fernando Poo arribó a Bata, en vez de Santa Isabel que era su puerto de destino normal, al haberse enterado por radio, que Santa Isabel se había sublevado, entonces el capitán del Fernando Poo, decidió dirigirse a Bata que seguía siendo zona Republicana.

 Como ya se ha indicado, la vida en Guinea había sido normal hasta mediados de agosto. Por esas fechas, entre las idas y venidas del Mendez Nuñez y su proceder respecto a la oficialidad, las escasas noticias, que, con dificultad, se oían por radio,* el principio de escasez de suministros y el bloqueo de cuentas en el único banco que era el Banco Exterior, impulsaron la tensión latente entre los dos bandos, que, hasta aquellos momentos sólo había sido de ligera incertidumbre. (* Recuerdo que mi tío Julián contaba que en la isla había pocos aparatos de radio, uno de ellos era el de mi tío. En su casa se juntaban por la tarde o noche los simpatizantes del Alzamiento para oiré las noticias en la clandestinidad, dado que el Gobierno en principio era republicano.)

El jefe de nuestra casa comercial- sigue informándome uno de mis comunicantes- había logrado huir de Barcelona y trasladarse a Lisboa. Desde allí nos explicó todo lo que significaba el Alzamiento: El terror impuesto en Barcelona por el proletariado dominante, y que aquello no era un pronunciamiento más, sino una verdadera guerra civil.

El capitán Ayuso (de la Guardia Civil) propuso al teniente Luis Serrano ( de la Guardia Colonial) la insurrección para ganar la isla a la causa nacional. Como el capitán Ayuso (que más tarde llegó a ser Director General de la Guardia Civil) era, entonces, administrador Territorial de Santa Isabel, el mando militar, lógicamente correspondía al teniente coronel Serrano, Jefe de la Guardia Colonial.  

La Guardia Colonial está compuesta, de una compañía en Santa Isabel y dos en el Continente. Estaba formada por soldados indígenas del Continente (pamúes) en su casi totalidad. Los bubis (indígenas de la Isla) más instruidos, tenían casi todos, ocupaciones civiles o pequeños negocios, la mayoría eran propietarios agricultores. En estas condiciones, naturalmente, los dos militares tenían que contar con la gente del orden, aglutinándoles a favor de la sublevación pro-nacional.   

La consigna fue presentarnos a las doce de la noche del 18 de septiembre. Nos reunimos unos cincuenta, ninguno de nosotros pertenecía a ningún partido político, pero el Frente Popular, tampoco se había dormido, aunque siempre siguiendo la línea moderada que marca todo el proceso de la guerra en Fernando Poo. El mismo día 18 de septiembre, destituye a Sánchez Guerra y nombra gobernador a un médico- cirujano, de mucho prestigio y potencialidad económica. Uno de los triunfadores, no de los “fracasados”, como hubiese sido lo lógico. (No me quieren dar su nombre) , yo lo he averiguado, pero quiero respetar el significativo silencio de mis comunicantes como correspondiente cortesía por los muchos datos que me han proporcionado.) El nuevo gobernador ostentó el cargo solo una noche (la del 18 al 19 de septiembre). Hoy es general de la reserva del Ejercito Español.  

* Como Fernando García, sobre el comentario anterior puedo añadir de mi cosecha lo siguiente: El médico cirujano era don José del Val Cordón, que había sido médico militar y que conociendo Fernando Poo como médico de uno de los navíos militares que prestaban sus servicios en Fernando Poo, decidió quedarse. Vivía muy cerca de la casa de mi tía y gracias a su desvelo, mi hermana Paquita con dos años no perdió sus ojos, por echarle valor a operarla sin ser oftalmólogo. Además de director del Hospital, tenía su consulta privada, en la que colaboraba su hermana. Los dos a los que conocía eran unas personas amables y muy profesionales. Recuerdo que en mi época de gestor de trabajadores nigerianos, que llevaba al hospital cuando les tenían que operar de hernias, me informaron que los jueves día dedicado a ese tipo de operaciones, llegaba a realizar entre quince y veinte, ayudado por las monjas de quirófano.                   

Se nos dio orden de detener, casa por casa, a los individuos del Frente Popular, no hubo resistencia, todos eran en cierta manera amigos. Llamábamos y les decíamos: << Oye fulano, quedas detenido, tienes que venir conmigo>>. El hombre se vestía y nos acompañaba.

Se disparó un solo tiro, Sólo uno. Se hirió en una pierna a uno de ellos. Era uno que tenía un bar en la plaza de España (El Chiringuito) * El único que hubo siempre. Más bien creo que fue un accidente.

En la madrugada del 19, la isla de Fernando ya es nacional. El teniente coronel Serrano se hace cargo del Gobierno y declara el estado de guerra, tal como habían hecho varios generales dos meses antes. En realidad, era necesario, puesto que el general Miguel Cabanellas, como presidente de la Junta de Defensa Nacional, ya había firmado y proclamado en Burgos, el 28 de julio de 1936, un bando cuyo artículo 1º era:

<< El Estado de Guerra declarado ya en determinadas provincias, se hace extensivo a todo el territorio nacional>>.


Sin embargo, inmediatamente se viola el artículo noveno de ese mismo bando << queda prohibido, hasta nueva orden, el funcionamiento de todas las estaciones radio-emisoras de onda corta o extracorta,  considerándose a los infractores como rebeldes, a los fines del Código de Justicia Militar>> precisamente para comunicar a Burgos la incorporación de la isla al Bando Nacional, pero es que, naturalmente, ellos no conocían, todavía tal Bando, y, aunque << El desconocimiento de la ley no exime el cumplimiento de la misma>>, la guerra es una cosa especial, Guinea es también algo especial, y la guerra en Guinea, como puede verse, fue extraordinariamente especial. Efectivamente, en contra del citado artículo noveno del Bando de Cabanellas, a uno de mis comunicantes se le ordenó el envío de un  radio cifrado a Lisboa, al jefe de la casa comercial, informándole de los acontecimientos. Por mediación del señor Farina (más tarde director del Banco de Crédito Local) que llevó el mensaje a Burgos, se enteraron allí de la victoria isleña.  

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