lunes, 13 de julio de 2020


UN SALVAJE VUELVE A LA JUNGLA DEL ASFALTO- 3ª PARTE




Llegué a casa muy contento ya que en el trayecto, mi acalorada imaginación, me había colocado de director general de ventas, eso sí, con dos secretarias despampanantes y un coche deportivo. Pero como todos tenemos un lado eufórico y otro pesimista, el yang y el yin. Por la noche soñé en ir aporreando puertas en un rascacielos de 40 pisos y llegar al último agotado sin que nadie me hubiera abierto ninguna.

El domingo teníamos visita, unos amigos de mis padres del Liceo y una de sus hijas estaba casada con un joven que trabajaba en una empresa cuyo dueño era alemán. Charlando durante el correspondiente café con leche que sirvió mi madre, como plato nacional casero y con numerosas galletas surtidas de su mágica caja para flotarlas como navíos en las enormes tazas tipo bañera, surgió la proposición de este caballero llamado Carlos para contactar con sus jefes, ya que deseaban incrementar su negocio de importación. Quedamos que el lunes me llamaría después de hablar con su patrono de nombre impactante, Segismundo.

Esa noche volví a conectar la fábrica de sueños, y me proyecté a una multinacional, dedicada a importar ropa interior femenina, en que mi papel además de venderla era dar mi beneplácito a las modelos. El resto de mis sueños lo dejo a la capacidad de imaginación del lector.


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